El pasado lunes 23 de marzo, nuestra comunidad vivió una jornada gloriosa dedicada a la familia. En el marco del Día de los Esposos, celebramos un evento especial que reunió a cientos de parejas con un solo propósito: rendir su unión ante la presencia de Dios y fortalecer los cimientos de su hogar.
Una Palabra de Poder y Restauración
La noche inició con una atmósfera de expectativa y fe. Tuvimos el honor de recibir a los pastores Jairo García y Luz Adriana Marín, de la sede Amor y Fe Palmira, quienes compartieron un mensaje poderoso y revelador. A través de la Palabra, recordaron a los asistentes que un matrimonio de tres dobleces no se rompe fácilmente cuando Cristo es el centro.
Tras la conferencia, se vivió un momento profundamente conmovedor de ministración. Los pastores oraron por cada pareja, permitiendo que el Espíritu Santo sanara heridas, renovara esperanzas y derramara una nueva unción de amor y unidad sobre cada esposo y esposa presente.
«Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto.» — Colosenses 3:14
Anfitriones con Corazón de Siervo
Queremos extender un agradecimiento especial al ministerio Casados para Siempre de nuestra sede principal. Como anfitriones de la noche, recibieron a cada pareja con un espíritu de honra y excelencia. Su atención y amor reflejaron el carácter de servicio que Dios nos llama a tener, haciendo que cada matrimonio se sintiera valorado y bienvenido desde el primer momento.
Un Tiempo para el Romance y la Intimidad
Para cerrar con broche de oro, los asistentes disfrutaron de una deliciosa cena romántica. En medio de un ambiente preparado con detalle, cada pareja tuvo un momento a solas para compartir, conversar y disfrutar del regalo del amor que los unió. Fue un espacio vital para reavivar la chispa y recordar las promesas hechas en el altar.
Nos gozamos al ver cómo Dios se movió en cada corazón. Estamos convencidos de que los frutos de este evento se verán reflejados en hogares más fuertes, llenos de paz y bajo la bendición del Padre.
«Mejor son dos que uno… porque si cayeren, el uno levantará a su compañero.» — Eclesiastés 4:9-10
¡Toda la gloria sea para Dios por lo que está haciendo en nuestras familias!







