Del 12 al 14 de marzo vivimos un tiempo extraordinario en nuestro congreso para mujeres Edifica 2026, bajo el lema “Legado de una promesa» «Influencia que trasciende”. Fueron tres días donde la presencia de Dios marcó profundamente el corazón de cada mujer.
Día 1: Un llamado a reconocer nuestra influencia
El congreso inició con una apertura poderosa. Cientos de mujeres se reunieron con un mismo propósito: ser afirmadas en la verdad de la Palabra.
Fue un tiempo para recordar que cada mujer ha sido diseñada por Dios con una influencia que trasciende generaciones. Se sembró en cada corazón la convicción de que somos instrumentos en Sus manos, llamadas a dejar huella en nuestras familias, en nuestra sociedad y en cada espacio donde Él nos ha posicionado.
Día 2: Mujeres que dejaron huella
En el segundo día, a través de la enseñanza de las pastoras Johanna Cerón y Rosa Estela Osorio, fuimos guiadas a profundizar en el legado de mujeres bíblicas.
Historias como la de Ana, Esther y muchas otras nos recordaron que una vida rendida a Dios puede transformar generaciones. Cada ejemplo nos confrontó e inspiró a vivir con propósito, entendiendo que nuestro impacto hoy puede marcar el mañana.
Día 3: Un cierre lleno de Su presencia
El último día estuvo marcado por un cierre lleno de poder con la pastora Elizabeth Vargas Vallejo. Fue un tiempo de ministración profunda, donde el Espíritu Santo tocó vidas y dejó una huella imborrable en cada mujer.
Muchas recibieron dirección, renovación y un nuevo anhelo por buscar más de Dios, reafirmando que el verdadero legado nace en Su presencia.
Edifica 2026 no fue solo un evento, fue un encuentro con el propósito de Dios.
Creemos firmemente que cada mujer salió transformada, lista para influenciar, edificar y dejar un legado eterno.
A Dios sea toda la gloria por lo que hizo, por lo que está haciendo y por lo que seguirá haciendo en cada vida.







